martes, 5 de abril de 2011

Prohibido prohibir

Jesús del Pino

Pese a que el mayo del 68 no fue si no el germen de la mayoría de males que afectan a la sociedad actual, no me queda otra que invocar el lema que aquellos desarrapados amantes de la vagancia y el libertinaje hicieron famoso entonces: "prohibido prohibir", decían. Esto era lo poco en lo que tenían razón, aunque probablemente ni lo pensaran, se le ocurriría a algún iluminado mientras se fumaba el equivalente en hierba al césped del Bernabeu.

Ahora, Zapatero y los suyos nos retrotraen a la Rusia de los soviets para prohibirnos aquello que primero se les pasa por la cabeza. Primero fue la cruzada antitabaco y el "denuncie usted a su vecino", convirtiendo a los españoles en chivatos al servicio de la camarada Pajín. Después, a algún cerebrito del Ministerio de Industria se le iluminó la bombilla, de bajo consumo por supuesto, y se propuso colapsar las autovías haciendo circular al personal a 110 kilómetros por hora.

Ahora van a por los dulces de los niños en el recreo y a por los anuncios de contactos en los periódicos, iniciando la reconversión industrial de las lumis. Mucho me temo que en unos días expedirán cartillas de racionamiento de sol, que las naranjito de playa le salen muy caras a la seguridad social con sus cáncer de piel. Desde luego, Torquemada era un liberal al lado de estos pollos.

Pero estas medidas no son sino ocurrencias de un Gobierno en decadencia que anda peor que las putas en cuaresma. Hay que ganar las elecciones como sea y ahora toca recaudar, en pocos meses y a base de multazos, todo lo que han despilfarrado y robado durante siete años de desgobierno.

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